Lo malo de limpiar el departamento es que cuando termino, no siento el usual placer que brinda la tarea cumplida. Generalmente me siento más bien solo; hoy tuve la certeza de no estarlo.
Después de un año estudiando música en una ciudad que, no por conocida, deja de antojarse ajena -cada vez menos-, tomé la decisión de concederme un cuatrimestre con la excusa de adquirir perspectiva, sin aminorar el paso.
En este último año me he descubierto maleable, frágil, tierno. Con esos conocimientos y sin subestimar al enemigo que puede representar uno mismo cuando no se está en balance, inauguro el primer día de este pseudosabático (benditos sean los neologismos), de 4 meses. Lo inicio entero y sorpresivamente acompañado, pensé que se avecinaban tormentas y, en su lugar llega María (que no menos tormenta, brinda calma).
Así pues, con el departamento ordenado y toda la voluntad de aventurero amateur que se delira capaz de lograr algo, corto el listón rojo que aguardaba frente al blog y lo vuelvo realidad. Si algo ha de asemejarse, que sea mas bitácora que crónica.
Deja un comentario